Araña el cazador de nubes me ha descubierto, sin saberlo, una banda que (para variar) tiene letras en castellano y ha sacado el nombre de mi libro favorito de todos los tiempos. Vetusta Morla suena, según ellos, a algo que ya has escuchado antes pero que no sabes definir. Pues yo digo que a veces suenan a Radiohead, y siempre, a buena música. Y tal vez porque no tengo que acudir a páginas con letras de canciones y spam a partes iguales para entender el mensaje, o tal vez porque simplemente las letras son extremadamente buenas, me están dando muchas cosas sobre las que pensar.
Un alemán bastante sabio para su edad me habló de una tendencia hereditaria que sufren algunas personas. Hay individuos que, frente a la visión de una altura, desde una ventana o una torre, sienten unas ganas irracionales de lanzarse al vacío. A veces, gente que ha llevado una vida ejemplar y una existencia feliz salta desde barcos, terrazas y balcones porque, simplemente, no pueden evitarlo. Fue algo irónico que M me contara eso precisamente en aquel momento de mi vida. Pues, en muchos sentidos, llevo bastante tiempo con ganas de lanzarme, metafóricamente hablando, al aire, sin importarme las consecuencias.
He tenido 21 años para cometer muchos errores, y X sabe que he cometido todos los posibles, y más. He hecho daño a algunas personas, y me he dañado a mí misma con más frecuencia de la necesaria. Siempre he tenido la boca más abierta que cerrada, y eso me ha dado amigos y enemigos a partes iguales. He sufrido de una verborrea galopante que, poco a poco, con los golpes de la vida -hablando de los golpes de la vida a los 21, no aprendes, rica- ha desaparecido sin que yo me diera cuenta. Y ahora me sorprendo callando cientos de cosas que hace un par de años habrían salido a borbotones por mi boca. Puede que la imagen de un cuerpo precipitándose hacia el suelo no tenga mucho que ver con una tía que, de la noche a la mañana, guarda silencio. Pero teniendo en cuenta que, hasta hace bien poco, el sentido de mi vida era opinar sobre todo, puede que no sean imágenes tan diferentes.
En cierto momento de cierta canción, Vetusta Morla dice “puede ser que mañana esconda mi voz por hacerlo a mi manera; hay tanto idiota ahí fuera”. No tiene mucho sentido hablar de un voto de silencio cuando lo proclamo a los cuatro vientos en un blog, pero ser consecuente nunca fue mi especialidad. Tal vez, al final, lo único que quiero decir con esta entrada absurda es que no acabo de reconocerme. Y haber cambiado mi forma de actuar sin darme cuenta puede que sea, simplemente, que estoy creciendo, y que para eso ha sido necesario encaramarme a alguna que otra cornisa. Si alguien ve a la antigua yo vagando por algun edificio alto y me la trae, tendrá mi gratitud y tal vez una cesta por Navidad.



Me encantan. Por cierto, tocaron en mayo en el antzoki. Muy grandes ^_^
Y hoy tocan Munlet en Bailén, por si te interesa
Lo sé, lo sé, pero tengo una cita ineludible. Mal tema. Por cierto, estará perogrullo. A ver si le reconoces.
Son ciclos. Dentro de unos años los ciclos serán más rápidos y seras una bocazas o una chica extremadamente silenciosa en función del momento y la situación. Al menos eso me pasó a mí.
Hablar de las hostias que te da la vida a los 20-21-22 es lo más normal del mundo, pero no evita que te las sigas dando. Es cuando te acercas a la treintena cuando asumes que no van a parar de dartelas por más que hables de ellas y simplemente empiezas a encajarlas con elegancia
bonito blog
Gracias, Min. La vida te da hostias, hooostias te da la vida, dice la canción. O algo parecido. Y sí, la elegancia será algo a entrenar en un futuro cercano, más que nada para caer de pie cuantas más veces mejor.
Soy una silenciosa visitante de tu blog, por cierto. Y también es bonito