Vídeo musical de la semana.
[Mr J me presentó a esta inglesa, una de tantas figuras que te destrozan la autoestima cuando descubres lo que hacen a la misma edad que tú (te odio Scarlett Johanson). Como iba diciendo, J me la mostró en su día y la pasé bastante por alto, hasta que me obsesioné con ella. Y hasta aquí el relleno gratuito de blog.]
Sacudiendo la cabeza por la calle al ritmo de The Unholy, he hecho un repaso al constante péndulo entre miseria y euforia que he sido esta mañana. Todo bajo la modosita expresión de estudiante responsable que soy. Es probable que las agujetas que sufro en todos los puntos de mi cuerpo hayan tenido algo que ver, pero siento como si acabaran de desadoquinar(?) todo mi cerebro y necesitara algo (un banco, un brazo, una máquina de café) a lo que aferrarme para morir tranquila.
Las cosas pasan, y a veces te pasan a ti. Y entonces recuerdas, y crees que lo has visto todo en una película, pero no. Y te transportas de la pasarela de moda que son las calles de Estocolmo a una noche cualquiera de Bilbao, con su suelo lleno de lluvia, cerveza y orín.
Ayer le decía a E, mientras ambos nos sentíamos solos, que hasta hace poco mi vida podía dividirse en etapas claras. Con sus etiquetas y todo. Fotos de los personajes principales, sección de música y arte, preguntas al final de la unidad. Y ahora, sólo el abismo y un montón de nudos por todas partes. Una mezcla absurda de intentos y errores y caras y canciones y guiños y mil cosas más. O tal vez no sea eso.
Creo que sólo entiendo algo cuando me veo, nos veo, a través de la cámara. Una yo gigante con un proyector, riéndose de mi estupidez y estudiando a quienes me acompañan. Analizando la situación al detalle, con la seguridad de saber de sobra de qué va el tema. Como si estuviera de vuelta de todo, cuando en realidad la única razón para esa distancia es la impotencia de no comprender ni tan siquiera una parte del patrón. Y al día siguiente, a recordar la película. Y a preguntarse quién coño era ésa. Porque parecía yo, pero no.



Pues me gusta lo que has escrito. Si has conseguido entender algo, es un logro. Y sino, casi igual hasta mejor. Porque a veces, entender, es una condena. (Esto, o algo parecido, lo dijo alguien, no recuerdo quién). Hay veces que es mejor vivir anestesiado. Oh, sí. Anestesiado.
Rose <3
A veces es una mierda analizar la vida, ¿que no? Me he levantado con el pie izquierdo y hoy le veo lo bueno a muy poco. Odio los finales, sí, ahora el final de vuestra carrera me persigue sin descanso.
Cuanto más pienso en ello más me acojona.
El curso que viene postearás cosas de las que no podré opinar, vivirás cosas que seguro me quedan grandes y ya puedo palpar la paralela que empezais a trazar.
Mierda de día.