Y tal día como hoy, me doy cuenta de que me faltan cosas que hasta hace poco consideraba orgánicas, casi apéndices de mí, a veces hasta molestos, la base de galleta de la tarta de mi vida sin la cual la estructura parece deshacerse.
Y sentada aquí, sola, donde ya nadie me acerca la cuchara a la boca, me cuesta horrores encontrar galletas nuevas.
Y siendo sinceros, el riesgo de vomitar moralejas sacadas del peor hollywood imaginable está demasiado presente como para seguir escribiendo sin quitarle un poco de hierro al asunto. Me refiero a cosas como un café con leche en condiciones, cantar en un coro, coger el metro a la playa.
Echo de menos Bilbao, y la idea ha crecido tan gorda y brillante que no tiene ni una sola sombra de sarcasmo o duda. Lo echo de menos, y no sé cómo ni por qué haré lo que haré a partir de septiembre.



Quizás lo aguantes mejor si Bilbao va a ti en septiembre-octubre, no?
Pero Bilbao viene y se queda??? De verdá??
Casi seguro, sí. Bilbao irá y se quedará una buena temporada.